Acceso usuarios
|
Se engloban enfermedades que pasan de una persona a otra específicamente por contacto sexual . Antes solíamos hablar de enfermedades venéreas, entendiéndose como tales la sífilis y la gonorrea (blenorragia). En la actualidad son tantas las enfermedades de las cuales se sabe que se transmiten por contacto sexual, que fue preciso una expresión más amplia para abarcarlas a todas ellas. Según esto las enfermedades de transmisión sexual se pueden clasificar en antiguas y modernas. Las más antiguas son la gonorrea, sífilis, uretritis, tricomoniasis, aftas y ladillas. Las más serias y también las más modernas, son el sida, herpes genital y clamidia. Hace dos o tres siglos, la sífilis azotó todos los continentes y mató a cientos de personas. Hoy en día, la gonorrea y la sífilis se tratan de forma simple, y es posible curarlas por completo con penicilina. Las ladillas pueden erradicarse con un champú especial, de modo similar a como se eliminan los piojos en la cabeza. Por su parte, la tricomoniasis y las aftas pueden someterse a poderosas terapias específicas que terminan con ellas en muy poco tiempo. Las enfermedades de transmisión sexual, producen síntomas diversos y cada una requiere un tipo especifico de tratamiento. Lo frecuente es que se transmitan por: - Coito vaginal y/o anal. - Contacto bucal con los genitales o el ano.. - Contacto de la boca o de los genitales con otras zonas de la piel infectadas. Como grupo , las enfermedades de transmisión sexual pueden afectar a cualquier parte del cuerpo; sus efectos no se limitan a los genitales. Aunque la mayoría de ellas pueden ser tratadas de forma rápida y no dolorosa, su creciente incremento en todo el mundo hace pensar que hay una gran cantidad de personas que no se ponen en tratamiento todas las veces debidas o que lo hacen demasiado tarde. Casi todo este grupo de enfermedades, si no se tratan y se dejan evolucionar, pueden ocasionar problemas de salud graves. Por ejemplo, en el caso de las mujeres embarazadas, éstas llegan a transmitir enfermedades a sus hijos., cuando esto ocurre, el niño puede nacer gravemente enfermo. La posibilidad de contraer estas enfermedades, se encuentra en casi todas las personas sexualmente activas y que tienen más de una pareja. El grupo de edad que está más en peligro es la de los 15 a los 30, que es lo que uno esperaría si se tiene en cuenta el modelo de vida de la mayoría de las personas. Durante este periodo, la mayoría buscan una primera pareja con la que establecer una relación duradera. Las cifras se reducen a la mitad después de los 30; y descienden más drásticamente después de los 35, edad en la que muchas personas ya se ha casado o establecido otros tipos de relaciones sexuales duraderas. No existen vacunas para prevenir estas enfermedades. El único medio eficaz es el cuidado individual. He aquí algunas de las precauciones de prevención que se deben tomar: - El preservativo es el medio más importante de prevención de las enfermedades de transmisión sexual, si se usa con espermicidas vaginales (pomadas generalmente), su efectividad se incrementa notablemente. - Las cremas y geles anticonceptivos también ayudan a reducir los peligros. - Si al apretar el pene antes del coito sale un líquido de aspecto lechoso, no tenga relaciones sexuales y vaya enseguida a consultar a su médico. - Si en un examen de la zona genital y del ano muestran bultos, llagas o una supuración de cualquier clase o alguna otra cosa sospechosa o rara, no mantenga relaciones sexuales y vea a su médico. - El lavarse los genitales y la zona anal antes y después del contacto sexual sirve de muy poco, pero no deja de ser una precaución. - El orinar después del coito puede ser útil en los hombres, si hay algún organismo transmisor en la uretra este puede ser expulsado con la orinan. En el caso de la mujer, no sirve de nada, ya que normalmente el organismo productor de la enfermedad se encuentra en los alrededores de la vulva o la vagina. - Un control médico rutinario para descubrir enfermedades de transmisión sexual sintomáticas, es de gran utilidad sobre todo para aquellas personas que poseen varias parejas sexuales. Debido a que las mujeres presentan menos síntomas, en ellas son más frecuentes y problemáticas. Por ejemplo, un 60 % de las mujeres que padecen gonorrea pueden no tener ningún síntoma, mientras que el 80 % ó más de los hombres se percatan rápidamente de que han contraído la enfermedad. Por ello la enfermedad puede afectar durante más tiempo a la mujer y la curación ser más problemática. Por supuesto, existen enfermedades que son exclusivas de la mujer o mucho más frecuente en ellas: la tricomoniasis, la vaginitis y la enfermedad inflamatoria de la pelvis, por ejemplo. Como vemos, el tratamiento de algunas enfermedades de transmisión sexual puede ser difícil (en particular la clamidia), debido a falta de síntomas. En las mujeres, un examen pélvico no proporciona un diagnóstico fidedigno de la clamidia; el éxito del mismo depende de los cultivos de secreciones vaginales en los laboratorios. La ausencia de síntomas significa que la infección puede agravarse y dificultar el tratamiento una vez que éste ha comenzado. Lo más importante es que, sin saberlo, un portador quizá difunda la enfermedad entre varias personas, lo que depende de la promiscuidad de su comportamiento sexual. La fuente de información más cercana para asesorarle sobre un tratamiento especializado de las enfermedades de transmisión sexual es el dispensario. Muchos centros cuentan con un consejero residente que podrá recomendarle un tratamiento, cambiar su estilo de vida y convencerle de que usted tiene una enfermedad de transmisión sexual. Es importante localizar a todas sus parejas sexuales, y usted debe cooperar con la clínica para encontrarlas. La aparición del sida ha provocado, con toda seguridad, una actitud más responsable hacia el sexo por parte de todos. Las estadísticas dicen que en la actualidad se tienen menos parejas sexuales que antes, lo que ha significado un descenso del 70% en los casos de enfermedades de transmisión sexual. Cada vez hay más gente que practica el sexo seguro utilizando espermicidas y preservativos. Cuando mayor sea el número de personas que así lo hagan, más descenderá el número de quienes padecen este tipo de enfermedades. La clamidia, las aftas y la tricomoniasis son infecciones vaginales, aunque pueden infectar tanto a hombres como a mujeres. De las tres, la clamidia es con mucho la más amenazadora porque su presencia no siempre es obvia y, si no se trata, quizá conduzca a infecciones más graves.
La clamidia se ha convertido con mucha rapidez en la enfermedad de transmisión sexual (ETS), más común. El problema es muy serio porque las mujeres afectadas no muestran síntomas. Los efectos secundarios de la infección son muy graves. Si sospecha que puede tener la infección, debe acudir de inmediato a un hospital para obtener el diagnóstico correcto. La clamidia puede dañar las membranas que recubren la vagina, boca, ojos, aparato urinario y recto; aunque , por lo general, está confinada al cuello del útero, donde provoca una ofensiva secreción amarillenta. En el 30% de los casos puede desarrollarse y convertirse en una infección pélvica generalizada, la que a su vez puede provocar infertilidad debido a que bloquea las trompas con las marcas y cicatrices que deja. Una mujer infectada puede contagiar al recién nacido durante el parto. En los recién nacidos, el síntoma más común de clamidia es la conjuntivitis, pero en ocasiones puede causar neumonía. En general, los síntomas de clamidia son escasos, pero cualquier secreción cervical poco común debe alertar a una mujer sobre la posibilidad de sufrirla. Puede aparecer fiebre ocasional y molestias abdominales, en particular durante el coito. Los hombres pueden tener problemas urinarios, con dolor al orinar. Con los modernos elementos de laboratorio, la clamidia es fácil de tratar una vez que se obtiene el diagnóstico. Una muestra de la secreción vaginal permite hacer el diagnóstico entre 30 y 60 minutos, lo que posibilita un tratamiento inmediato. La clamidia se cura por completo mediante antibióticos, pero el medicamento deberá tomarse con estricto apego a lo prescrito y de forma completa. Es peligroso dejar de tomar el antibiótico en cuanto los síntomas desaparecen porque la infección podría volver a aparecer y los medicamentos perderían su eficacia. Cualquiera sexualmente activo corre riesgo de contagiarse, pero en las personas que tienen muchas parejas, el riesgo aumenta. Si usted mantiene muchas relaciones y contrae clamidia, todas las personas implicadas deben ser informadas para iniciar el tratamiento correspondiente. La reinfección puede evitarse si se utiliza el condón o el diafragma, junto con cremas o jaleas espermicidas.
Las aftas vaginales las originan los hongos (levaduras) monilia y candida. La monilia vive dentro de la vagina y la infección llega cuando se tolera que prolifere más allá de lo normal. Esto sucede cuando en las duchas vaginales o en los baños se utilizan antisépticos que suprimen la flora normal de la zona que se ocupa de mantener bajo control a la misma. Las aftas son muy comunes en ciertos grupos de mujeres, como por ejemplo: - Mujeres que toman antibióticos: el número de hongos en la vagina se mantiene bajo control por las bacterias que también habitan allí. Si un antibiótico mata a esas bacterias, los hongos pueden proliferar más allá de lo normal. - Mujeres con diabetes: cuando la diabetes es inestable, la presencia de azúcar en la orina crea un medio favorable para que la monilia se desarrolle. - Mujeres que toman progesterona sintética. El ejemplo más común son las píldoras anticonceptivas, ya que contienen una dosis elevada de progesterona que favorece el crecimiento de la candida. - Mujeres con altos niveles naturales de progesterona. Por ejemplo, durante el periodo premestrual y mujeres embarazadas. Los síntomas de las aftas son los siguientes: secreción vaginal espesa, blanca y coagulada, e irritación y comezón en la vagina y perineo. Muy a menudo la piel se vuelve escamosa y rojiza y la erupción cutánea puede extenderse a los lados interiores de los muslos. El hombre que contraiga aftas de una mujer tendrá erupciones cutáneas rojas, escamosas y le provocarán comezón en el pene, el escroto, la piel del área genital y los costados de los muslos. Si la infección asciende por el recto, sufrirá dolores, comezones e incluso diarrea, tanto en el hombre como en la mujer. Si usted se contagia de aftas, absténgase del coito hasta que la infección disminuya. Consulte a su médico y aplíquese un tratamiento completo; podrá durar unas dos semanas incluir supositorios y cremas que contengan nistatina. En casos de gravedad la terapia puede ser de tres formas: una crema que se aplica sobre la piel, supositorios vaginales y tabletas cuya ingestión liberará al intestino de una cantidad excesiva de organismos. No se rasque sobre las zonas afectadas, porque el hongo puede adherirse a sus uñas y propagarse. Y no recurra a preparados no éticos: el tratamiento adecuado sólo se realiza bajo atención médica. Evite el uso de cualquier sustancia que contenga anestesia local, quizás obtenga un alivio instantáneo por una o dos veces, pero su efecto no es prolongado y usted puede hacerse alérgico a la misma.
La tricomoniasis es una enfermedad que afecta tanto al hombre como a la mujer. Los organismos viven en la vagina, cuello del útero, uretra y vejiga de las mujeres, y en la uretra y próstata de los hombres. Es más común en las mujeres sexualmente activas y el 90% de sus parejas también se infectan. Los síntomas en los hombres no van más allá de una ocasional secreción uretral y una sensación de ardor al orinar. Las mujeres tienen una ofensiva secreción vaginal de color amarillo, irritación y comezón en la vagina y perineo, y ardor al orinar. Si la infección afecta a la vagina, con frecuencia aparecerán síntomas de cistitis con dolor y ardor al final de la expulsión de la orina. Tanto los miembros de la pareja como todos sus otros compañeros sexuales deberán seguir un tratamiento. La enfermedad se trata de forma oral con Flagyl, con una dosis simple de ocho tabletas o un tratamiento de siete días de una tableta tres veces por día. El Flagyl deberá tomarse con las comidas para minimizar los trastornos gástricos, si bien quizá se experimenten efectos secundarios como un gusto extraño en la boca y la lengua pastosa. Mientras lo tome debe evitar la ingestión de alcohol ya que puede causar dolor abdominal. No ingiera Flagyl más de una semana cada vez; está contraindicado en las embarazadas. Si necesita un segundo tratamiento, solicite un recuento de glóbulos rojos , ya que el Flagyl puede afectar a la producción de éstos. Nunca deben usarse duchas, cremas o supositorios en el tratamiento de la tricomoniasis.
La uretritis no especifica (UNE) es una de las enfermedades de transmisión sexual más comunes: se contagia una persona entre quinientas. Sus causas no se conocen con certeza, pero probablemente uno de los organismos responsables sea la clamidia. Los síntomas se desarrollan pasada una semana o diez días después del coito con una persona infectada, aunque también puede aparecer sin contacto sexual alguno. El tratamiento consiste en un largo periodo de ingestión de antibióticos. El 80% de los pacientes son hombres. El primer síntoma perceptible es un leve hormigueo en la punta del pene, que se siente algunas veces al orinar por la mañana. También puede presentarse una secreción escasa y clara. Esta secreción se hace más espesa con el tiempo si no se trata. A la larga, los síntomas desaparecen, pero la enfermedad puede permanecer latente y transmitirse. En las mujeres puede carecer de síntomas, o puede haber un leve incremento en la secreción vaginal. Debido a que es poco perceptible, si un hombre contrae la enfermedad, es vital que su pareja o parejas también se traten. La gonorrea es causada por una bacteria, neisseria gonorrhoeae, y aunque afecta igual a hombres y a mujeres, sus síntomas aparecen en primer lugar en los hombres. En las mujeres la enfermedad puede ser asintomática y, por consiguiente, más peligrosa, ya que una mujer puede estar infectada sin saberlo, y no intentará obtener un diagnóstico ni recibir tratamiento. La gonorrea puede conducir a una inflamación crónica de la pelvis y, si se ven afectados los ovarios y las trompas de Falopio, las marcas resultantes pueden provocar la esterilidad. Además, una madre que incube gonorrea puede contagiar la infección al recién nacido durante el parto, provocándole una conjuntivitis grave. El síntoma más común de la gonorrea en los hombres es una ofensiva secreción amarilla y maloliente, además de que puede haber ulceraciones alrededor de los genitales. Si la gonorrea no se trata, puede extenderse a los conductos deferentes y causar esterilidad. También puede provocar artritis. Cualquier hombre que experimente estos síntomas, y cualquier mujer que haya tenido relaciones con un hombre que tenga alguna clase de secreción en el pene, debe buscar ayuda médica cuanto antes. La mujer infectada, si tiene algún síntoma, quizá tenga una secreción procedente de la uretra, pero es más frecuente una secreción vaginal con dolor y ardor al orinar. Si la infección se propaga hasta la vejiga, puede haber cistitis y sangre en la orina. Tampoco sería extraño que el dolor e inflamación apareciera en todo el perineo; si afecta al recto, quizá produzca molestias al paso de la materia fecal. Si la pareja ha tenido sexo oral, la bacteria puede causar dolor e inflamación de garganta. Evite cualquier contacto sexual hasta conocer el diagnóstico y haber recibido el tratamiento completo, en caso de sospechar que se tiene la enfermedad.
La bacteria causante de la sífilis es el treponema pallidum. Hace dos o tres siglos se extendió como la pólvora por toda Europa y mató a cientos de miles de personas en grandes epidemias, pero hoy es mucho menos frecuente. La sífilis afecta a la piel , los órganos internos, y a la larga, al cerebro y los nervios originando parálisis, locura y, finalmente, la muerte. En el curso de su desarrollo se puede confundir con otras enfermedades, al causar hinchazón de las articulaciones, dolores espinales, deformaciones y enfermedades de corazón. En su periodo de mayor propagación, la sífilis fue llamada la gran imitadora y, de alguna forma, el sida es su actual sucesor. Sin embargo, la bacteria que causa la sífilis sucumbe muy rápido a la penicilina por lo que la enfermedad es casi una cosa del pasado. La sífilis es trasmitida por contacto con llagas abiertas llamadas chancros, que se encuentran en los órganos genitales, la boca y la piel del área genital donde la bacteria ha penetrado. Así que no es difícil encontrar chancros en el borde de la vagina, la vulva y el cuello del útero. Son como granos duros, de bordes rojizos e indoloros. La sífilis tiene tres fases, y las dos primeras son altamente infecciosas. La sífilis primaria aparece unas tres semanas después del contacto sexual con la persona infectada y los primeros síntomas aparecerán entre los 9 y 90 días más tarde. El chancro desaparecerá entre dos a seis semanas después, aún sin tratamiento, y sólo un pequeño porcentaje de las mujeres que desarrollan un chancro lo notarán, ya que con frecuencia está oculto dentro de la vagina. La segunda fase, se inicia una semana a seis meses después de la desaparición del chancro. Los síntomas incluyen, sarpullido, fiebre, dolor de garganta, dolores de cabeza, pérdida de apetito, náuseas, ojos inflamados y pérdida del cabello. esta fase puede durar entre 3 a 6 meses o varios años. La sífilis terciaria, la fase terciaria aparece en diez o veinte años causando enfermedades del corazón, del cerebro, de la médula espinal y ceguera. Una de cada cuatro personas no tratadas durante la segunda fase morirá o quedará incapacitada por sífilis.
El herpes genital es una enfermedad causada por un virus, el herpes simplex II, es transmitido durante el coito, y provoca ampollas y lesiones en la superficie de la piel del área genital de la persona infectada. En otros momentos, cuando el virus no está activo dentro del cuerpo de la persona infectada y no tiene síntomas manifiestos, no puede transmitirse. El virus se transmite a través de las superficies expuestas de piel viva, es más común en mujeres que hombres, porque sus áreas genitales son más cálidas y húmedas. La enfermedad también puede contagiarse por contacto con otras partes del cuerpo, en especial los dedos, ojos y boca. El herpes es una enfermedad muy contagiosa. Si alguno de los miembros de la pareja tiene una ampolla activa, hay un 90% de probabilidades que el otro se infecte. También es incurable pues, una vez que el virus está en el cuerpo, permanece allí, aunque el tratamiento corriente puede ayudar a aminorar los síntomas o a suprimir los periodos activos. La enfermedad sigue un ciclo creciente y decreciente. Al principio, cuando se están desarrollando las ampollas, causa profundo dolor físico, además de tristeza psicológica. El paciente se deprime con frecuencia y se siente ansioso por haber perdido el control de su cuerpo y porque le preocupa la posibilidad de haber transmitido la enfermedad a otra persona. También puede sentir una profunda rabia o enojo hacia la persona que lo contagió. Los síntomas aparecen entre los 3 y 20 días después del contacto sexual con alguien que tenga herpes activo. Se inicia con sensaciones de pinchazos y una sensibilidad exagerada al tacto en la piel donde el virus está activo. Los hombres sienten comezón en el tronco del pene; la mujeres, en el área vaginal. A las pocas horas aparecen pequeñas vesículas sobre la piel que se agrandan y se convierten en ampollas con líquido dentro. Un día después estas ampollas estallan y forman una costra. La formación de estas ampollas se acompaña de un gran dolor, y las llagas quizá sigan doliendo hasta diez días más. A menos que se detenga la infección dentro de las primeras 24 horas, pasarán hasta 14 días antes de que desaparezcan y que la piel vuelva a su estado natural. El tratamiento se realiza a base de aciclovir, efectivo para limitar la llagas y acortar el ataque si se aplica en el momento oportuno, o si los comprimidos se toman apenas comienzan los síntomas. El dolor que provoca el estallido de las ampollas se puede suavizar mojándolas con un baño tibio o aplicando paños fríos.
El virus de inmuno deficiencia humano (HIV) provoca que el cuerpo pierda su inmunidad a las enfermedades. Una vez en el cuerpo, el virus penetra y se multiplica en los linfocitos T4, vitales para la defensa del organismo frente a infecciones y cáncer. A la larga, el linfocito estalla, liberando partículas HIV en la sangre, las que infectaran a más linfocitos T4. Cuando esto sucede, el cuerpo es vulnerable al ataque de enfermedades oportunistas, como neumonías y cánceres, que se favorecen de las defensas debilitadas y que con frecuencia resultan fatales. La infección con HIV no provoca de inmediato el desarrollo del sida. Puede tardar hasta 8 años y algunas personas que tienen HIV pueden ignorarlo por algún tiempo durante el cual quizá lo transmitan sin saberlo a otras personas. La prueba más común para determinar una infección se realiza mediante un análisis de sangre para detectar anticuerpos HIV. Los anticuerpos son sustancias que el cuerpo produce como respuesta a una infección de un virus determinado. Si se detectan dichos anticuerpos, quiere decir que la persona está infectada. La principal vía de infección es el acto sexual porque el virus está presente en grandes cantidades en el semen de los hombres infectados. Por lo tanto, puede ser transmitido a través del coito vaginal o anal. El virus también se encuentra en la sangre de las personas infectadas, así que también puede ser transmitido por drogadictos infectados que comparten agujas hipodérmicas con personas no infectadas. También ha sido transmitido a personas hemofílicas a causa de sangre contaminada o transfusiones de sangre. Una madre HIV positiva también puede infectar al feto tanto en útero como en el parto. Está aceptado que el preservativo representa una forma de tener sexo seguro, ya que la investigación ha demostrado que el virus no es capaz de penetrar a través de materiales con los que está fabricado . También ayudan los preparados espermicidas. El sida afecta tanto a homosexuales como a heterosexuales, pese a que los homosexuales conforman la mayoría dentro del grupo de afectados, han respondido con mayor diligencia a los dictados del sexo seguro. Muchas personas infectadas no desarrollan síntomas, si bien pueden infectar a otras. Otras desarrollan una enfermedad glandular febril después de la infección, que desaparece sin tratamiento,. Personas que han tenido la enfermedad durante meses o años pueden desarrollar un hinchazón permanente de los ganglios linfáticos y tienden a padecer enfermedades comunes de la piel. Luego pueden manifestar una variedad de síntomas que incluyen fiebre, pérdida de peso, diarrea y aftas orales, lo que se conoce como complejo relacionado con el sida. El comienzo de la enfermedad puede consistir en una temporada más o menos larga de malestar, dolores musculares, sudoración nocturna, aparición de bultos en el cuello, axilas e ingles y manchas en la piel. Después, pueden presentarse infecciones respiratorias, cuadros prolongados de diarrea o alteraciones del sistema nervioso, con cuadros de meningitis, dolor de cuello y cabeza, fiebre. En algunos pacientes se presentan perdidas de visión en un ojo. El sarcoma de Kaposi, un tumor frecuente en estos enfermos, puede presentarse con una o varias manchas de color violáceo en la piel. Los tratamientos evolucionan positivamente y parece que el futuro será más esperanzador. De momento el medicamento más usado es el AZT o azidotimida, que ha mostrado cierta eficacia frente al sida. Uno de los problemas graves en el caso de desarrollar el sarcoma de Kaposi, es que los tratamientos comunes frente a este tipo de enfermedades, provocan una disminución de las defensas, con lo que el tratamiento es inviable.
|
|
|
|
Enfermedades de transmisión